El fatal accidente se desencadenó cuando uno de sus tres peluqueros de viaje encendió sin darse cuenta el secador de pelo en máxima potencia, lo que produjo la combustión espontánea de la densa y a esta altura artificial cabellera de Pato. La explosión le voló instantáneamente la cabeza dejándolo sin ojos para ver la ruta, de igual manera cual gallina decapitada condujo unos veinte quilómetros hasta el peaje donde es advertido de su situación por la señorita que cobraba, obviamente al no tener la cabeza no pudo oírla y veinte metros más adelante se metió debajo de un camión que transportaba barrenadoras.
Sus hermanos y compañeros de banda no pierden las esperanzas ya que hablaron con el cirujano plástico de Pato y este les dijo que con todos los pedazos que guarda de las diferentes cirugías puede armarle otro cuerpo he incluso le queda como para hacer dos coristas.
Y para despedirlo que mejor que un aplauso y corear una de sus canciones, así que vamos las palmas arriba y arriba que dice…
Hoy yo no puedo olvidar/ Las noches que junto a ti/ Perdía el tiempo sentado/
Me esta costando entender/ Y busco alguna razón/ Para poder olvidarte/ Y vete ya de aquí / Será mucho pedir/ Aaaaaaaaaaa/ Yo quiero olvidarte/ No puedo olvidarte/ Y aunque busques un momento no lo encontraras.







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