NUESTROS CORRESPONSALES FUERON INVITADOS A UN CONCURSO DE COMER FIDEO PERO AL COMENZAR EL CERTAMEN VIERON CON SORPRESA E INDIGNACIÓN QUE SE TRATABA DE FIDEOS DE VERDAD. LOS DIEZ MIL HOMBRES PRESENTES DESTROZARON EL LUGAR Y DESDE ACÁ NOS PRONUNCIAMOS A FAVOR DE LA VOLUNTAD DEL PUEBLO.

“¡Esto no puede ser!”, exclamó Rodrigo Soretardi, el jefe de redacción de nuestra querida revista al enterarse de un nuevo y escandaloso caso de publicidad engañosa. Se trata del anuncio de un concurso de comer fideo que organizó el Centro Vecinal Bombo Tehuelche de la localidad de Mario Llambías, ubicada a 35 km al norte de Gorilandia, y que en realidad sí era de comer fideos y no un concurso de petes como creímos los más de diez mil tipos que nos dimos cita en ese pueblito de cuarta. Si uno mira el afiche, donde aparece Barbarita Velez con un fideo en la boca y si además dice traiga sus propios cubiertos haciendo una clara alusión a que uno debe proveerse de sus propios preservativos, a uno no le queda ningún tipo de dudas. Este corresponsal no puede describir el horror en los rostros de los organizadores cuando se dieron cuenta que en frente de ellos había diez mil tipos a los que les habían roto la ilusión de llevarse un pete pa’ las casas. El incendio del pueblito fue apagado ayer después de arder durante quince días, fecha en la que se llevó a cabo este “simpático” concurso. El Ministro de Comunicaciones de la Nación, Juan Carlos Ijoeputo, se expresó sobre el hecho otrorgando el beneficio de la duda: “Pero muchachos, en el afiche dice que la entrada sale dos mingos cavallos, ¿de verdad pensaron que un pete les iba a salir tan barato?”. Sin embargo eso no eximió a los ex habitantes de la localidad de Mario Llambías de ser condenados al ostracismo y a la humillación permanente, ya que de por vida llevarán en sus rostros un tatuaje con la palabra forro. Este medio se expresa a favor del castigo aunque es de la opinión que ante semejante rotura de ilusión, nunca habrá una condena que haga verdadera justicia.


Y NO ES LA PRIMERA VEZ QUE PASA.


Hay antecedentes de casos como este, cabe recordar el concurso de tirar la goma organizado por el Agrupación de Camioneros Salve Moyano y llevado a cabo durante el verano del 2056. En realidad se trataba de tirar gomas de verdad y el objetivo del juego era derribar a una pobre flaquita que gritaba: “¡Ayuda, ayuda, me secuestraron, hace quince días que me tiene a paja y agua!” El público esa vez no reaccionó violentamente. Cuando se les preguntó a los asistentes por qué ahogaron su indignación la respuesta más común fue: “Al menos la flaquita estaba en bolas y si pensás en quién organizaba el concurso más te convencías de que el boludo es uno y no culpa de la publicidad, si hace dos mil años que los humanos sabemos que la publicidad miente y seguimos comprando las boludeces que nos venden pensando que vamos a ser más felices. Y bueh, me jodo, por infeliz.”